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EXCURSIÓN A MADRID Y TOLEDO

     El pasado día 13 de marzo a las 5.00h. partimos desde el Paseo de Fontenay en autobús cuarenta y tres alumnos/as del IES Canónigo Manchón, una profesora y dos profesores.

     Los viajeros fueron de los cursos de 4º de E.S.O., 2º PDC, 1º BAT y 2º de BAT. acompañados por la profesora de Economía, Mª Jesús Moya y los profesores de Ciencias Sociales, Enrique Alfonso y Juan Luis Martínez.

     Sobre las 10.30 h. llegamos a Madrid con una temperatura primaveral y un ambiente soleado. Nos apeamos del autobús en la misma plaza de España de la capital, donde observamos el urbanismo funcionalista de los años cincuenta del siglo XX y nos fotografiamos en el monumento dedicado a Cervantes con el ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha y su escudero Sancho Panza.

     A continuación cruzamos a la Plaza de Oriente para visitar el Palacio Real. Tras comentar la fachada del palacio borbónico proyectada por el arquitecto Juvara y concluido por su discípulo Sachetti ingresamos en el edificio por el patio de Armas, que se encuentra enfrentado a la Catedral de La Almudena.

     En la visita al Palacio Real, primeramente vimos la Armería, la cual conserva armaduras y armas regias también de la antigua dinastía de los Austrias, destacando las armaduras y aperos completos que el emperador Carlos V empleó y con las que fue retratado por Tiziano en el siglo XVI. Retrato que más tarde contemplaríamos en el Museo del Prado.

    Seguimos la visita al Palacio Real guiados en dos grupos por sendas guías del Patrimonio Nacional. Las cuales felicitaron a ambos grupos por el interés mostrado ante sus explicaciones. En esta visita destacaron los siguientes espacios, la escalera principal del arquitecto Sabatini, el Salón de Columnas, el Salón de Gasparini, la Saleta de Porcelana, el Salón de Espejos, el Salón del Trono con las pinturas al fresco de Tiépolo y la Real Capilla. También fue ilustrativo conocer los Stradivarius Palatinos y la mesa preparada para cenas de gala en honor de jefes de Estado.

     Concluida la visita al Palacio Real continuamos la excursión caminando por la Calle Mayor de Madrid hasta la Plaza Mayor, el urbanismo diseñado por Gómez de Mora fue comentado, así como la estatua ecuestre en bronce de Felipe III.

     Sin poder “relajarnos en la famosa plaza, tomando un café con leche”, proseguimos nuestra ruta hasta la Puerta del Sol, donde escuchamos el vocerío ensordecedor de unos manifestantes. Tras contemplar la emblemática plaza, su afamado reloj y el grupo escultórico del oso y el madroño, seguimos caminando hasta el Congreso de los Diputados por la Carrera de San Jerónimo. Ante su fachada, de nuevo, inmortalizamos nuestra presencia con fotografías del grupo.

     Continuamos caminando hacia el Paseo del Prado y ante la estatua de Velázquez en la puerta del Museo del Prado, que lleva su nombre quedamos en vernos todos hora y media más tarde.

     Por la zona, desde la fuente de Neptuno hasta la Glorieta de Atocha fuimos dispersándonos en grupos para comer.

    A la hora convenida nos dispusimos a visitar el Museo del Prado, edificio neoclásico de la época de Carlos III y construido por el arquitecto Juan de Villanueva. Nos dividimos en dos grupos esta vez guiados por los profesores del Instituto.

     En la planta cero de la pinacoteca empezamos por comentar primero tablas flamencas al óleo del siglo XV y XVI, nos detuvimos ante las obras de Van der Weyden y el Bosco. Aún en esta zona del museo comentamos pinturas renacentistas italianas, en especial obras de Botticelli y Rafael, autores de los siglos citados.

     Más tarde subimos a la planta primera, allí seleccionamos óleos de pintores venecianos del siglo XVI, como Tiziano, Veronés y Tintoretto. Seguidamente observamos lienzos del pintor El Greco, con sus colores metalizados y sus volúmenes flameantes.

     Proseguimos comentando obras de temática mitológica del pintor barroco del siglo XVII, Rubens, para culminar con las obras maestras del pintor sevillano Velázquez. Admiramos sus variadas obras, la evolución de su técnica pictórica y su genialidad para pintar la atmósfera. Los alumnos/as pudieron reflexionar sobre las diferencias entre dos maestros barrocos el flamenco y el andaluz no sólo en técnica sino también en la manera de abordar las escenas a tratar.

     La última parte de esta densa visita la dedicamos al pintor aragonés Goya. Así analizamos su obra de forma evolutiva. Para ello subimos a la planta segunda del museo, donde comentamos sus lienzos para cartones en su juventud, una pintura de colores vivos y temas joviales. De nuevo, bajamos a la planta primera para comentar sus retratos más famosos de la Corte de Carlos IV, conocimos a Goya como un excelente retratista. A continuación conocimos sus famosas pinturas negras, las cuales supusieron los inicios de cambios revolucionarios en la Historia del Arte. Estas pinturas impactaron a varios de nuestros alumnos/as. Seguidamente conocimos los lienzos patrióticos encargados en época del reinado de Fernando VII ( 1814-1833), los monumentales e impactantes lienzos titulados como “La carga de los mamelucos” y “los fusilamientos del 3 de mayo”.

     Esta fue la selección de maestros y obras que comentamos a nuestros alumnos durante una visita de casi dos horas y media. Finalmente a la salida del museo volvimos a fotografiarnos en grupo en las escalinatas por las que se accede al monasterio tardo-gótico de los Jerónimos. Muy cerca de allí, a las seis de la tarde, volvimos a subir al autobús para dirigirnos a Toledo.

    Llegamos a la ciudad imperial una hora más tarde, nos instalamos en el castillo templario de San Servando, actualmente funciona como un albergue de la Comunidad Autónoma. La panorámica del río Tajo encajándose y formando meandros y por encima la ciudad de Toledo coronada por el Alcázar que observamos desde el castillo fue espectacular.

     Tras haber descansado un poco y cenar conocimos la ciudad de las tres culturas guiados en una visita nocturna que nos desveló leyendas toledanas. Destacaron entre otras relatadas, la leyenda de la caverna de Hércules, la del rey visigodo Don Rodrigo, la de la reina Berenguela, la del pozo amargo y la de la campana gorda de la catedral y la del propio castillo en que dormiríamos. Así conocimos aspectos del Toledo islámico, del judío y del cristiano.

     La ruta terminó a media noche en la plaza de Zocodover, desde la cual nos dispusimos a regresar al albergue. Para llegar al castillo salimos entre arcos de herradura de la muralla, cruzamos el puente de Alcántara y subimos la empinada cuesta hasta el castillo.

     Efectivamente, tras todo este “tute” cogimos la cama con ganas hasta el día siguiente.

      El día 14 fue también soleado y tras desayunar abandonamos el castillo para continuar conociendo Toledo.

     Tras cruzar el mismo puente que la noche anterior, no pudimos acceder a Toledo por la vía más natural ya que la seguridad policial lo impedía. El motivo era la inauguración por la reina de la exposición sobre el Greco. Así que, tuvimos que desviarnos, subiendo al Alcázar, para desde allí bajar a la ciudad. Nos dirigimos a la judería para conocer el famoso cuadro de El Greco, “El entierro del señor de Orgaz”, el cual está en la iglesia de Narciso Tomé.

     Después de observar este cuadro, nos dirigimos a la catedral toledana, gótica, del siglo XIII. En su interior destacan sus cinco naves, siendo la central más elevada que las cuatro laterales, también, pudimos observar las vidrieras del claristorio y de los rosetones de los pórticos, así como la girola y sus capillas radiales, y como no, las diferentes bóvedas nervadas. Aún en el interior, comentamos los relieves en madera del coro, en el centro de la nave mayor, y el retablo monumental del altar mayor, en madera policromada, todo ello de fines del siglo XV.

     En estilo barroco, en pleno siglo XVIII, comentamos en plena girola el Transparente de Narciso Tomé, su efectismo, sus grupos escultóricos en mármol y sus pinturas al fresco. Aún en la catedral vimos el claustro gótico y en la sacristía el grandioso fresco de Lucas Jordán que decora la bóveda de fines del siglo XVI. Al fondo de la sacristía destaca el cuadro de El Greco, llamado “El Expolio”.

     Concluimos nuestro recorrido por la catedral en el Tesoro, donde destaca la grandiosa custodia procesional. De principios del siglo XVI, es una obra de orfebrería en plata dorada a modo de torre gótica. Mide 2,50 metros de alto y está coronada por una cruz de diamantes realizada en 1600.

     Al salir de la catedral dispusimos de una hora libre quedando con los alumnos en el puente de San Martín, junto al cual subimos al autobús para ir a comer.

     Tras la comida iniciamos nuestro regreso a Crevillent, donde llegamos sobre las diez y media de la noche, satisfechos por tan artístico viaje y habernos conocido todos más.

Juan Luís